El método de “volverse voluntariamente opaco

“El arte del buen cronista empieza a la intemperie o, al menos, fuera de
su casa, con los días, semanas o meses que pasa junto al objeto
de su crónica, cazando situaciones, tomando nota de cada
detalle y volviéndose voluntariamente opaco. Sin esa actitud de
acecho discreto, nunca traicionero, no hay crónica posible. Yo
he permanecido semanas junto a personas tan disfuncionales
como una pesadilla agónica de Marilyn Manson, completamente
olvidada de mí –de mi incomodidad, de mi cansancio, de mi
hastío–, sólo concentrada en ser, lo más pronto posible,
cincuenta kilos de carne sin historia: alguien que no está ahí;
alguien que mira. Son semanas de eso. Y después hay que
volver a casa, y escribir diez páginas, y aspirar a que sean diez
páginas perfectas”.

LEILA GUERRIERO, cronista argentina

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Acerca de GustavoRugeles

Control Político, defensa de la educación, la cultura ciudadana, el buen gobierno y la convivencia. Caminante, bloguero-critico y amante de la buena música.

Publicado el 11 de julio de 2013 en Sin categoría. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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